¿Qué clase de bicho es Gregorio Samsa?

“Al despertar una mañana tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”. Estas primeras palabras del relato de Franz Kafka han dado pie durante años a todo tipo de elucubraciones. ¿A qué clase de insecto se refiere el autor de La Metamorfosis? Una de las interpretaciones más extendidas apunta a que Gregorio Samsa se transforma en una cucaracha. Sin embargo, un análisis más detenido nos indica que estamos ante otro tipo de criatura.

Lo que veis en la imagen son las anotaciones del escritor ruso Vladimir Nabokov sobre un ejemplar del relato para demostrar que Gregorio Samsa se transforma en realidad en un escarabajo (ver página completa). Con su habitual destreza literaria, y algunos conocimientos de entomología como experto entomólogo, Nabokov analizó las pistas dadas por Kafka para sacar sus conclusiones sobre la forma y tamaño del insecto. “Muchas personas dicen que una cucaracha, lo cual por supuesto no tiene sentido” argumentaba en su famosa lección sobre La Metamorfosis. “Una cucaracha es un insecto de forma plana y con largas piernas, y Gregorio es cualquier cosa menos plano: es convexo en ambos lados, vientre y espalda, y sus piernas son pequeñas. Se parece a una cucaracha en un solo aspecto: su color es marrón. Esto es todo”.

Para Nabokov existen otras pruebas evidentes para pensar en un escarabajo: las “fuertes mandíbulas” de Gregorio, el “enorme vientre convexo dividido en segmentos” o su “espalda dura y redonda” son algunos ejemplos. A la vez, el escritor ruso hace algunas anotaciones sobre las características físicas de la criatura. En un momento del relato Kafka apunta que Gregorio cierra los ojos, algo que para el escritor ruso es una licencia para humanizarlo: “Un escarabajo regular no tiene párpados y no puede cerrar sus ojos”, anota en el margen de la página, “un escarabajo con ojos humanos”.

En una carta enviada el 25 de octubre de 1925, Franz Kafka discute con su editor sobre la forma en que se debe ilustrar al “insecto” en la primera edición. “El insecto en sí mismo no debe ser dibujado”, asegura. “Ni siquiera se le debe ver desde lejos”. Tal y como indican algunas fuentes, parece evidente que Kafka elige intencionadamente las palabras para no dejar claro qué clase de insecto es Gregorio Samsa, pero Nabokov ahonda en la cuestión como mero ejercicio literario. Y lo hace hasta tal punto, que llega a una segunda e inquietante conclusión: bajo la “espalda dura y redonda” de Gregorio, como en la de casi todos los escarabajos, explica, se esconde a buen seguro un juego de “pequeñas alas” cuya existencia el protagonista desconoce. “Curiosamente”, anota Nabokov, “Gregorio el escarabajo nunca se da cuenta de que tiene alas bajo la dura cobertura de su espalda”. Es decir, que el protagonista del relato más angustioso de la literatura universal es en realidad una criatura que puede volar y escapar del lugar sin saberlo. Como tantos de nosotros.

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