The Thing – La Cosa (2011)

“The Thing” se nos vende como una precuela, pero uno no sabe a ciencia cierta hasta que punto es así. Son tantos los guiños a la cinta original -llamarlos guiños puede ser hasta eufemístico, porque son calcos- que por momentos uno se plantea si es un remake encubierto.

Que no se me malinterprete, si no existiera la obra original de Carpenter, podríamos hablar hasta de una película de género más que aceptable. Pero las cosas como son, la mera existencia de ésta película es en si una incongruencia. Primero de todo -y parece que ya a la mayoría se les ha olvidado- pero veamos… el título. ¿En qué momento a alguien le pareció buena idea titular idénticamente igual una película que no pretendía ser un remake?

Por otro lado, la historia. Si bien es cierto que la cantidad de incógnitas que se planteaban en la cinta de Carpenter podían dar pie a estrujar unas cuantas posibilidades, aquí nos encontramos con respuestas fáciles, digamos que el factor sorpresa en el sentido argumental es bastante decepcionante. Si, encuentran la nave, pero a partir del minuto diez -por decir algo- todo se torna como una especie de homenaje/mala copia de la cinta original con los tics del slasher actual: es decir, sustos a base de volúmenes estridentes y mucha más sangre y vísceras que en su predecesora. Como mucho nos temíamos, lo que más se resiente es esa falta de angustia donde se palpaban las vertientes de un muy inteligente y fluido thriller sustentado en la dinámica de sospechas que se generaba entre los personajes. Aquí se agradece el intento que por momentos se crea en el nudo de la película donde parece que si, que vamos a disfrutar de otra sesión de “cluedo” intergaláctico pero la idea se diluye rápidamente y volvemos al matarile de rigor.

Otra de las cosas que me desplazaron de la película fue la naturaleza de la criatura. Mientras en la película de Carpenter podíamos llegar a “empatizar” con el instinto animal de la criatura, es decir, su naturaleza por pasar desapercibida, ir ganando terreno poco a poco y sin hacer demasiado ruido, solo atacar en situaciones claramente favorables o límites, aquí nos encontramos con una criatura excesiva y gratuitamente hostil, obviando su vulnerabilidad y sentido de supervivencia.

En el apartado técnico tanto la fotografía como la dirección de Matthijs van Heijningen Jr. (Matt para los amigos) cumplen perfectamente. Nos devuelve por momentos a ese aspecto sobrio y gris de Carpenter y se ve que realmente intentan ser coherentes con el aspecto de su predecesora, utilizando algunos planos fuera de cámara intentando alimentar la sugestión de antaño, algo de lo que paradójicamente carece el 90% de la película. Respecto a la música, compuesta por Marco Beltrami,  intenta emular la de por aquél entonces, pero es difícil de comparar con esa sutil y magnifica banda sonora de Ennio Morricone -que por cierto, suena al final de la película, y es cuando uno se da cuenta de que había música en la película-.

Mary Elizabeth Winstead como protagonista es otro de esos casos de heroína a la fuerza, objeto fetiche del slasher. Una chica que aparentemente es la menos idónea para sobrevivir va a erigirse como un elemento clave. No se puede decir que desentone su actuación aunque tampoco sea algo que destaque, digamos que puestos a comparar, no hay ni un solo personaje que acapare la mitad del carisma de Kurt Russell, las cosas como son. Los secundarios no corren mejor suerte, pues en ésta son más y duran menos tiempo en pantalla, así que como os podéis figurar, nos importa poco o nada lo que ocurra con ellos.

Respecto a la continuidad, algo que preocupará a bastantes espectadores, decir que hay una de cal y una de arena. SPOILERS Lo más forzado sea tal vez ese epílogo sacado absolutamente de la manga que enlaza cronológicamente ambas películas. Sin embargo, es inevitable quedarse con la cara torcida respecto a algunas cosas  que definitivamente o no cierran o simplemente no encajan: entre ellas, respecto a la protagonista, ¿qué se supone que ocurre?¿muere? ¿sobrevive? -parece una de esas decisiones cobardes el dejar a la protagonista con vida para tampoco darle un final-. En otro orden de cosas, en la cinta original cuando llegan al campamento noruego encuentran un cadáver con un tipo que se ha cortado las venas -algo que no sucede-, como tampoco la grabación que encuentran en el campamento con cuatro científicos al lado del foso de la nave (más que nada porque en ese momento de la película dicho foso ni existe). Se que son detalles pero dado que son dos de los aspectos que uno puede recordar más en relación a esta continuidad me sorprende que no los hayan tenido ni siquiera en cuenta. Por cierto, ¿a nadie más le parece bastante “cutre” todo lo que respecta a la nave? ese diseño interior con pasillos de altura humana -recordemos que el extraterrestre no tiene forma- y una maquina de luces ahí en medio que parece no tener ningún sentido.

En definitiva, y pese a la posible sensación negativa que puedan dejar estas líneas, lo cierto es que es una película bastante correcta, pero que muere irremediablemente ante cualquier comparación con su original. Y más a los que, como yo, esperábamos una película con una propuesta un poco más valiente.

Fuente: Tierra de Cinefagos

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